viernes, 26 de diciembre de 2014

Por última vez

Te escribo mientras tenga fuerza en mis manos, mientras  mi mente sepa quién soy, mientras hago mi última visita a donde tú te encuentras.

Me he embarcado en un viaje que muy probablemente no tenga retorno, no sé cuándo será el día que parta a aquel lugar oscuro, desolado, donde nadie me conoce y no conozco a nadie.

Amor perdóname porque sé que parte de la tristeza que hay en ti yo la he provocado. Porque no he podido darle alegría a tu corazón, porque no he sido el hombre de habrías querido para ti.

Perdóname porque a veces no soy consciente de lo mucho que haces por mí, perdóname porque no he sido valiente, porque has tenido el valor de sonreír cuando la situación no es favorable.

Sé que a veces no entenderás muchas de las cosas que en los próximos años sucederán, pero mi amor, si de algo estoy seguro, es que el tiempo viene por mí, implacable, triunfante.

Muy pronto mi mente se romperá en mil pedazos, pero antes de que eso suceda quiero que sepas que eres el amor de mi vida, que nunca te compare con alguien más, que eres la mujer ideal para mí, que me encantan tus ojos y dulce corazón.

Si algún día  mi mente ya no quiere decirme quien soy, y se niega a devolverme esos momentos junto contigo, quiero decirte hoy, que espero poder encontrarte en el cielo y volverte a ver.

Amor, mi mente ahora es muy frágil, pronto se quebrara, lo sé, por favor dile a mi familia y a mis amigos que los ame, que fueron mi fortaleza y que son una de las bendiciones más bellas que Dios me otorgo.

Amor, gracias, por última vez, gracias.
¡Te quiero! ¿Lo sabías?
Si… ¿Quién eres?

Réquiem de un amor

Tuve que hacer un gran esfuerzo, 
no quería darme la vuelta y ver por última vez,
esa calle donde conocí el amor,
donde fui feliz, por un tiempo.

Mi alma apenas y tenía fuerza, 
es inevitable que el cuerpo se sienta sin ella,
sin ánimo, después de todo las batallas así son.

Había días en que el sol parecía más alto de lo normal,
era en esos días cuando nuestro amor parecía mucho más fuerte, y nosotros lo disfrutábamos. 

Aveces tocaba mi frente, sólo para asegurarme que no estaba delirando, pues tu presencia era tan real, tan mía.
En esas ocasiones podía ver una lágrima recorrer tus mejillas, por favor no, no lo hagas, te voy a amar por siempre.

Sabes; en ocasiones es necesario el dolor para poder entenderlo, a veces es necesario la pérdida para saber a que hemos renunciado, aunque te seré honesto, mi deseo por ti aún se conserva puro, presto para vivir cada momento a tu lado, consciente de que probablemente nunca suceda. 

Hoy continuo con la búsqueda de ese corazón que alguna vez latió dentro de mi, y que hoy se encuentra en un desierto; oculto; con miedo. Ese mismo miedo que hoy me obliga a limpiarme la mejilla con el dorso de la mano.

Tal vez si no me hubiera enamorado tan perdidamente, 
Tan alocadamente, tan profundamente; tal vez si no hubiera descubierto la libertad de tu sonrisa, 
Hoy seguiría preso en los compromisos banales.

¿Porque te cuento todo esto?
Porque a pesar de que jamás leas todo esto,
mi alma quiere descansar de ti, yo mismo quiero descansar de esto; se ha. Formado tantos recuerdos que en ocasiones me cuesta trabajo separarlos de la realidad.

Quiero mentirle a mi piel, quiero desollar mis labios para que nada me sepa a ti, quiero desaparecer tu imagen de mi mente y que una orgía de cuervos de los devore.

¡Quiero... quiero! Quiero dormir

Añoranzas

Vueltas en la cama,
tengo que levantarme,
Hay una fuerza que me obliga a permanecer despierto,
Por lo menos por hoy.

Durante un tiempo, durante muchas noches te acompañe,
Dejaba que mi sueño viniera después por mí,
Yo quería estar ahí, resguardándote, cuidándote, mirándote,
Haciendo lo que siempre te prometí.

Sé que el tiempo ha transcurrido y este sentimiento aún sigue vigente,
Es como si estuvieses conmigo, a veces tan presente
Que mi corazón dice tu nombre
Dichoso el que hoy te tiene consigo, su cama no está vacía,
Su cuerpo no está frío, su corazón late con tu nombre.

¡Te quiero! Creo que siempre lo haré, siempre seré tuyo,
Tan tuyo como lo son ahora estas letras en el papel,
Tan tuyo como estas lagrimas que hoy ruedan para alimentar esta carta.

Mantengo celosamente tu recuerdo conmigo,
Recuerdos que en ocasiones son tan breves como un suspiro,
O tan profundos como la oscuridad que embriagan mis noches.
Que terrible es vivir de esta manera,
Juntos pero eternamente separados.

Siempre quise verte feliz,
Probablemente lo seas, yo lo fui,
Así que no dudo que con quien estés también lo sea,
Me duele decirlo.

A veces me pregunto porque no luche,
¿Por qué no te busque? Si tú eras lo único que me importaba,
Eras mi pasión, mi respuesta, mi realidad.
Tal vez tus padres tenían razón, no era la mejor opción para ti.

Algún día mí cuerpo ya no podrá contener este amor y tendrá que descansar,
Pero mi promesa seguirá hasta el último de mis suspiros.

No quiero olvidarte,
No quisiera que el tiempo me obligara a hacerlo,
No por mí, sino porque así es la naturaleza humana.

Es tarde, miro a mí alrededor,
Le sonrío a tu recuerdo con toda la pasión que este cuerpo me permite.
Ya no siento el frío.
Te quiero con todo mi corazón.
Tiemblo, el tiempo avanza,
Ven… ilumina con tu amor mi corazón.

Mi amor, donde quiera que te encuentres,
Piensa que siempre serás,
Que siempre fuiste lo que siempre soñé.

ENTREGA

Tu cuerpo comenzó a temblar, como aquella primera vez,
Aquella vez en que nos rendimos a esos sentimientos,
Esos mismos que durante mucho tiempo mantuvimos en secreto.
Recuerdo haberte besado, con ternura, siempre con mucha delicadeza.

Cerraste los ojos, sentí la humedad de tu boca,
Todo parecía un sueño, tus manos recorrían mi rostro,
Acariciabas con ternura mi faz, rozaba tu piel con la mía.

Era tan abrumador sentir tus manos sobre mí.
Baje la mirada, y ahí estaban, una vez más,
Tus manos tomando el control, señalando tus pechos, perfectos, erguidos.
Una vez más, mis labios se pasearon por tu boca, se unían a tu piel,
Esa piel ardiente, quemante, abrazadora.

Y ahí, el aire se hacía más denso por el calor de nuestros cuerpos,
Nos tendimos, sudando, moviéndonos, vibrando, invitándonos a darnos más,
A sentir más, a olvidar más. A repetir cada movimiento,
A escuchar cada gemido que salía de los más profundo de nuestro ser.


Murmullos, palabras, gemidos, silencio…
Día, noche; y nuestros cuerpos se buscaban una y otra vez,
Varias veces, como queriendo reconocerse a la perfección,
Como sin la cercanía del otro fuera a morir.

Despacio, así pasa el tiempo cuando no estas,
Es como una eterna agonía; pero ya estoy aquí,
Contigo, me meto a la cama, ahí estas,
La memoria aun no me falla, te vuelves a mí,
Vuelvo a sentir tu calor.

Ha pasado el tiempo y este ha hecho estragos en mí,
¡Oh! Esto es maravilloso, una vez más juntos,
¡Shhh! No digas nada y acompáñame.
Te prometí venir cada noche. Si, es un sueño,
Pero es tu y mío, solo tuyo y mío.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Cicatrices.


Y lo único que entiendo es que me has hecho perder la razón. 
Mis manos tiemblan, quisiera escribir una historia en tu piel, una historia perpetua, una historia que deje una cicatriz tan profunda e imborrable como el suspiro de dos amantes al besarse. 
Sembraste en mi cuerpo tu carne, tus besos, 
tu alma, tus manos inquietas, 
alentaste mis versos, fuiste la musa de mis cartas, 
mi papel fino en donde descansaron mis letras.
A veces, en mis noches de eterna agonía me siento en ese viejo sillón, 
solo, cansado, acompañado por el murmullo de la noche, 
y el recuerdo que acaricia la herida... Duele, 
el dolor se hace eterno, y ya no se sí estoy despierto o dormido.
Quisiera estar ahí, en donde tu estas.
Porque tu estas justo aquí, en mi corazón, 
en mi piel, en mi cama, en mi sexo.
Desde el abismo de mi maldad a ti grito, 
grito a esa que fue, 
la que tenía todo de mi, 
la que hizo que yo existiera como soy ahora, 
desnudo, niño, sólo.
No, no puedo, juro que lo he intentado, 
siempre vienes con esa pequeña sonrisa diciéndome que escapemos, 
pero ya es tarde, eres de otro y yo soy completamente tuyo.
Estas cicatrices que todas las noches acuden a mi pensamiento,
 para destrozar lo que aún queda de mi. 
No sabes como odió el quererte todavía, 
te odio con todo el amor que puedo profesarte.

Ausencia de ti.


Hubo un momento en el que la música de tu cuerpo me envolvía, 
todo a mi alrededor olía a tu perfume, las paredes, las sábanas, 
las velas que parecían esconderse en nuestras sombras.
Sombras que danzaban con el ritmo lento de mi respiración, 
con el ritmo de mis ansias de tenerte cerca.
En mi boca aún tengo el dulce sabor del néctar de tu cuerpo, 
un poco de miel, un poco de luz. 
Mis dedos aún pueden sentirte, aún tocan tu piel.
Mis labios extrañan la humedad de tu ser, 
el sabor de tu sexo, tu olor, ese olor que me hacia pensarte, 
que me volvía un frenético buscador de tus noches.
Si, me haces falta, mi cuerpo, mi cama, 
las paredes me lo recuerdan cada noche,
y grito... Fuerte, muy fuerte, se que me escuchas, 
se que tus mejillas se encienden cuando llega a ti mi lamento, 
pero no puedes hacer nada, sólo quedarte quieta, muy quieta,
mientras mi voz te acaricia.
Muero lentamente y aún te espero,
Con música de fondo, con la noche y sus sombras como mi única compañía, 
con la calidez de mi cuerpo desnudo.
Te espero en esta noche llena de erotismo, 
para seducir tu recuerdo, para fragmentar tus pensamientos, 
para jugar con la voluptuosidad de tu imaginación, 
para que no se empañe el recuerdo a causa de tu ausencia.

Incitación.


Tu piel me incitaba, me llamaba por mi nombre...
Era como cuando por inercia el cuerpo responde a los rayos del sol, 
todas las células se activan, todo el cuerpo atiende ese llamado, una mirada tuya, 
el más mínimo roce de tu piel era suficiente para desatar una reacción en cadena.
¿Qué clase de poder tenías sobre mi? 
Aún no llegabas a mi y ya podía oler tu sutil perfume,
que hacía de mi alrededor una primavera eterna, 
que me incitaba a dirigir la vista donde tu.
Tu caminar era tan provocativo que me hacia mirarte con paciencia, 
no quería perderme ni un sólo detalle de tu andar. 
Era tan poético, tan artístico, tan incitador.
Cuando te miraba algo en mi interior se sacudía, 
se encendía sin control, y se que algo similar pasaba contigo, 
podía ver tus mejillas con ese rojo que tanto te caracterizaba.
Tu cuerpo hacia poesía al moverte, 
incitaba a apoderarse de el, 
a querer satisfacerse hasta el hastío, 
a poseerte hasta la inconsciencia y sólo actuar por puro instinto.
Todo en ti era excitante, todo en ti era apto para soñarte desnuda. 
Se cuanto disfrutabas verme así, loco de pasión por ti,
lo notaba en tu respiración, en esas miradas que sólo tu y yo entendíamos, 
en esas miradas que excitaban nuestros sentidos. 
Al sentir la humedad de nuestros labios todo en nosotros cobraba vida por si sólo,
tus manos me guiaban a explorarte, eran la brújula para llegar a los lugares indicados.
Debo admitirlo, estaba enamorado de ti, de tu belleza, de tus manos, 
de tu movimiento, del lugar donde siempre me llevabas al hacer el amor.
No, no quería abandonar el placer que me causabas, 
no quería abandonar el mundo al que ahora pertenecía, 
no quería acabar de esta manera, un mortal que bebió de la incitación a pecar. 

Recuerdos


Recordar que estuve enamorado es como recordar los cálidos atardeceres de mi juventud, extraordinarios, perfectos, como cuando el viento sopla con calma. 
Pasamos muchos días juntos, hablando de esto y de aquello, 
pasaron muchas horas, tantas como los minutos que pase contigo en el teléfono.
Recuerdo perfectamente la noche en que aprovechando la posada navideña, 
salté la barda de tu casa sólo para poder estar a solas contigo. 
Un beso y todo parecía iluminarse.
Tengo otros recuerdos, pero estos parecen transformarse en pequeños pedazos de nada, 
se desvanecen en el borde de mi cama.
Recuerdo que antes de ti tuve algunos amores; 
no, no me mal intérpretes, sólo quiero decirte que nadie dejó huella en mi.
Aveces, muchas de ellas, no entendía porque no podíamos estar juntos, 
creo que mi mente y todo mi ser estaban concentrados en buscar la forma de permanecer unidos; al final todo se conjugó y nos separamos.
Cuando me marché tuve que aceptar el hecho de que jamás volveríamos a compartir nada, 
sin embargo algo de mi humanidad o de mi corazón durante mucho tiempo te busco.
Fue mucho el tiempo que oculte esta parte de mí, se la oculte a todos, 
quería que nadie supiera que eras la mujer a la que todas las noches le dedicaba una poesía.
Recuerdo tu imagen sentada debajo del árbol, 
te miraba con pasión, 
esa misma que nos hacía olvidar el resto del mundo, 
que nos permitía hojear las páginas de nuestras almas, 
aunque la mía mucho más vieja que la tuya.
Siempre te escuchaba con atención, 
siempre te miraba con la misma intensidad, 
como con la que el girasol mira al horizonte; 
creo que nunca pensé que todo esto enfurecía a tus padres.
Aún recuerdo como eran tus besos, el sabor de tus labios, el olor de tu piel,
 la suavidad de tus caricias, cada curva de tu rostro era perfecta. 
¡No! Nunca pensé en hacerte mía, jamás paso por mi mente,
nunca acudí a ese deseo tan primario, 
sólo me bastaba tu presencia.
¿Cómo fue nuestro amor? En mis palabras, como la obra maestra de un gran arquitecto,
fuiste la culpable de mis letras. Ahora que recuerdo, 
no conozco un amor así como el que yo sentía por ti, 
y sinceramente no creo que se repita. 
Este sentimiento fue un invitado que se paseó por los pasillos de mi ser, 
se quedo por unos años y se marchó.

Inevitable


Inevitablemente ya había terminado todo.
En cada noche nos encontramos sin que exista algo más.
Han pasado tantos años y aún te sigo esperando, aún sigo construyendo cartas sin destino. 
Igual y nunca podré olvidarte, pero borrare toda huella que me delate, 
borrare toda marca en mi piel.
Algunas veces me preguntaba como iba a terminar nuestra historia, 
en ocasiones un frío silencio me daba la respuesta.
Un beso era todo y nada al mismo tiempo, 
inevitablemente mis labios quedaban sin palabras,
calmabas mis ansias, esas mismas que mordían tu sombra con la luz apagada.
Hoy no importa nada, deja que por una noche más te vuelva a adorar, 
que seas nuevamente mi enamorada,
déjame llegar como un mercader y véndeme tu piel,
te pagare con mil besos y si no alcanza, mañana me marcho.
Te pido por favor no abras la ventana, 
mi recuerdo quiere entrar hasta tu recámara,
pacientemente espera que llegue la noche para darte las caricias que ha guardado, 
porque inevitablemente todo ha terminado.

Datos personales

veracruz, veracruz, Mexico