Y lo único que entiendo es que me has hecho perder la razón.Mis manos tiemblan, quisiera escribir una historia en tu piel, una historia perpetua, una historia que deje una cicatriz tan profunda e imborrable como el suspiro de dos amantes al besarse.Sembraste en mi cuerpo tu carne, tus besos,tu alma, tus manos inquietas,alentaste mis versos, fuiste la musa de mis cartas,mi papel fino en donde descansaron mis letras.A veces, en mis noches de eterna agonía me siento en ese viejo sillón,solo, cansado, acompañado por el murmullo de la noche,y el recuerdo que acaricia la herida... Duele,el dolor se hace eterno, y ya no se sí estoy despierto o dormido.Quisiera estar ahí, en donde tu estas.Porque tu estas justo aquí, en mi corazón,en mi piel, en mi cama, en mi sexo.Desde el abismo de mi maldad a ti grito,grito a esa que fue,la que tenía todo de mi,la que hizo que yo existiera como soy ahora,desnudo, niño, sólo.No, no puedo, juro que lo he intentado,siempre vienes con esa pequeña sonrisa diciéndome que escapemos,pero ya es tarde, eres de otro y yo soy completamente tuyo.Estas cicatrices que todas las noches acuden a mi pensamiento,para destrozar lo que aún queda de mi.No sabes como odió el quererte todavía,te odio con todo el amor que puedo profesarte.
jueves, 27 de noviembre de 2014
Cicatrices.
Ausencia de ti.
Hubo un momento en el que la música de tu cuerpo me envolvía,
todo a mi alrededor olía a tu perfume, las paredes, las sábanas,
las velas que parecían esconderse en nuestras sombras.Sombras que danzaban con el ritmo lento de mi respiración,
con el ritmo de mis ansias de tenerte cerca.En mi boca aún tengo el dulce sabor del néctar de tu cuerpo,
un poco de miel, un poco de luz.
Mis dedos aún pueden sentirte, aún tocan tu piel.Mis labios extrañan la humedad de tu ser,
el sabor de tu sexo, tu olor, ese olor que me hacia pensarte,
que me volvía un frenético buscador de tus noches.Si, me haces falta, mi cuerpo, mi cama,
las paredes me lo recuerdan cada noche,
y grito... Fuerte, muy fuerte, se que me escuchas,
se que tus mejillas se encienden cuando llega a ti mi lamento,
pero no puedes hacer nada, sólo quedarte quieta, muy quieta,
mientras mi voz te acaricia.Muero lentamente y aún te espero,Con música de fondo, con la noche y sus sombras como mi única compañía,
con la calidez de mi cuerpo desnudo.Te espero en esta noche llena de erotismo,
para seducir tu recuerdo, para fragmentar tus pensamientos,
para jugar con la voluptuosidad de tu imaginación,
para que no se empañe el recuerdo a causa de tu ausencia.
Incitación.
Tu piel me incitaba, me llamaba por mi nombre...Era como cuando por inercia el cuerpo responde a los rayos del sol,
todas las células se activan, todo el cuerpo atiende ese llamado, una mirada tuya,
el más mínimo roce de tu piel era suficiente para desatar una reacción en cadena.
¿Qué clase de poder tenías sobre mi?Aún no llegabas a mi y ya podía oler tu sutil perfume,
que hacía de mi alrededor una primavera eterna,
que me incitaba a dirigir la vista donde tu.Tu caminar era tan provocativo que me hacia mirarte con paciencia,
no quería perderme ni un sólo detalle de tu andar.
Era tan poético, tan artístico, tan incitador.Cuando te miraba algo en mi interior se sacudía,
se encendía sin control, y se que algo similar pasaba contigo,
podía ver tus mejillas con ese rojo que tanto te caracterizaba.Tu cuerpo hacia poesía al moverte,
incitaba a apoderarse de el,
a querer satisfacerse hasta el hastío,
a poseerte hasta la inconsciencia y sólo actuar por puro instinto.Todo en ti era excitante, todo en ti era apto para soñarte desnuda.
Se cuanto disfrutabas verme así, loco de pasión por ti,
lo notaba en tu respiración, en esas miradas que sólo tu y yo entendíamos,
en esas miradas que excitaban nuestros sentidos.Al sentir la humedad de nuestros labios todo en nosotros cobraba vida por si sólo,
tus manos me guiaban a explorarte, eran la brújula para llegar a los lugares indicados.Debo admitirlo, estaba enamorado de ti, de tu belleza, de tus manos,
de tu movimiento, del lugar donde siempre me llevabas al hacer el amor.No, no quería abandonar el placer que me causabas,
no quería abandonar el mundo al que ahora pertenecía,
no quería acabar de esta manera, un mortal que bebió de la incitación a pecar.
Recuerdos
Recordar que estuve enamorado es como recordar los cálidos atardeceres de mi juventud, extraordinarios, perfectos, como cuando el viento sopla con calma.Pasamos muchos días juntos, hablando de esto y de aquello,pasaron muchas horas, tantas como los minutos que pase contigo en el teléfono.Recuerdo perfectamente la noche en que aprovechando la posada navideña,salté la barda de tu casa sólo para poder estar a solas contigo.Un beso y todo parecía iluminarse.Tengo otros recuerdos, pero estos parecen transformarse en pequeños pedazos de nada,se desvanecen en el borde de mi cama.Recuerdo que antes de ti tuve algunos amores;no, no me mal intérpretes, sólo quiero decirte que nadie dejó huella en mi.Aveces, muchas de ellas, no entendía porque no podíamos estar juntos,creo que mi mente y todo mi ser estaban concentrados en buscar la forma de permanecer unidos; al final todo se conjugó y nos separamos.Cuando me marché tuve que aceptar el hecho de que jamás volveríamos a compartir nada,sin embargo algo de mi humanidad o de mi corazón durante mucho tiempo te busco.Fue mucho el tiempo que oculte esta parte de mí, se la oculte a todos,quería que nadie supiera que eras la mujer a la que todas las noches le dedicaba una poesía.Recuerdo tu imagen sentada debajo del árbol,te miraba con pasión,esa misma que nos hacía olvidar el resto del mundo,que nos permitía hojear las páginas de nuestras almas,aunque la mía mucho más vieja que la tuya.Siempre te escuchaba con atención,siempre te miraba con la misma intensidad,como con la que el girasol mira al horizonte;creo que nunca pensé que todo esto enfurecía a tus padres.Aún recuerdo como eran tus besos, el sabor de tus labios, el olor de tu piel,la suavidad de tus caricias, cada curva de tu rostro era perfecta.¡No! Nunca pensé en hacerte mía, jamás paso por mi mente,nunca acudí a ese deseo tan primario,sólo me bastaba tu presencia.¿Cómo fue nuestro amor? En mis palabras, como la obra maestra de un gran arquitecto,fuiste la culpable de mis letras. Ahora que recuerdo,no conozco un amor así como el que yo sentía por ti,y sinceramente no creo que se repita.Este sentimiento fue un invitado que se paseó por los pasillos de mi ser,se quedo por unos años y se marchó.
Inevitable
Inevitablemente ya había terminado todo.En cada noche nos encontramos sin que exista algo más.Han pasado tantos años y aún te sigo esperando, aún sigo construyendo cartas sin destino.Igual y nunca podré olvidarte, pero borrare toda huella que me delate,borrare toda marca en mi piel.Algunas veces me preguntaba como iba a terminar nuestra historia,en ocasiones un frío silencio me daba la respuesta.Un beso era todo y nada al mismo tiempo,inevitablemente mis labios quedaban sin palabras,calmabas mis ansias, esas mismas que mordían tu sombra con la luz apagada.Hoy no importa nada, deja que por una noche más te vuelva a adorar,que seas nuevamente mi enamorada,déjame llegar como un mercader y véndeme tu piel,te pagare con mil besos y si no alcanza, mañana me marcho.Te pido por favor no abras la ventana,mi recuerdo quiere entrar hasta tu recámara,pacientemente espera que llegue la noche para darte las caricias que ha guardado,porque inevitablemente todo ha terminado.
Oscuridad
Nunca se me impidió amarte, tal vez porque creían que no era verdadero amor,
pero como lo podrían saber si ellos no hablaban ese idioma,
se empeñaban en medir un sentimiento inmedible,
eran personas que jamás practicaron este valioso don.Cuando nos veían juntos sentían en sus corazones una hoguera y se quemaban por dentro,y al no comprender este gran misterio te arrancaron de mi.Este amor estaba por encima de todos,
este amor estaba muy lejos de las leyes de su entorno,
estaba en el aire, en la lluvia,
pero era demasiada luz para sus ojos.Éramos dos estrellas que brillaban en el firmamento de un universo ajeno,
en un universo necesitado de amor.Éramos una llama ardiente en medio de un frío desierto nocturno,
una llama que todos querían apagar.Éramos un par de enamorados que brillábamos en la oscuridad de sus corazones.
Confesión nocturna
Amada mía Siento no haberte hablado en tanto tiempo. Creo que estaba un poco perdido, sin rumbo, sin brújula, estrellandome contra todo, también un poco loco, imagino. Antes nunca había estado perdido. Tu eras mi norte. Siempre podía encaminarme a casa cuando tu eras mi hogar. Creo en el desapego, aunque no significa que siempre la pueda ejercer con la ligereza que quisiera. Perdona por haberme enfadado al decirme que no me querías. Aún pienso que hubo algún error y estoy esperando que Dios lo corrija. Hay un saboteador en mi sangre que continuamente malogra mi dicha con su sermón: todo pasará. Y es precisamente esa frase que viene a mi auxilio cuando el dolor me ha despedazado: también pasara este dolor. Anoche apareciste en mi sueño con esa sonrisa que siempre me abrazaba como un amante y me acunaba como un niño. Todo lo que recuerdo del sueño es un sentimiento de paz. Desperté con ese sentimiento y trate de mantenerlo vivo mientras pudiera. Ahora veo pasar mis días felices, mis confidencias, la caricia de tus ojos color almendra puestos en los míos, que amándote sin saber que un día me dejarías así, sin argumentos, dejando en el abrazo donde antes entraba yo, un espacio sin aire, sin fuego, un recuerdo que ni siquiera desea quedarse conmigo. Te escribo amada mía para decirte que me dirijo hacia esa paz y que lamento tantas cosas. Siento no haberte cuidado mejor de ti para que nunca te hubieras sentido asustada o enferma. Siento no haber encontrado el modo de decirte lo que sentía. Siento no haber arreglado las cosas de la casa, siento haberme peleado contigo, siento no haberme disculpado más. Era demasiado orgulloso.
Siento no haberte hecho más cumplidos sobre la ropa que llevabas o como te peinabas. Siento no haberte agarrado tan fuerte que nada ni nadie hubiera podido llevarte.
Si alguna vez me llegas a ver no busques en mi a ese que te amo hasta hoy. Triste y lleno de contradicciones, he terminado hoy con el. He incinerado en mi memoria las palabras de amor que algún día te regale, no usare más las letras que te regale. Si algunas vidas forman un círculo perfecto, otras toman una forma que no podemos predecir o entender siempre, así fue nuestro amor, nunca pudieron entenderlo. Tuyo, en el recuerdo de esta confesión nocturna.
De amor y despedida
Amada, se que ninguna de las palabras que iré poniendo en esta carta bastarán para arrancarme este dolor. Pero permíteme que me acerque a ti desde la sinceridad de las mismas, en ellas trataré de que este adiós no me deje tan lleno de dudas.Se lo hermoso que ha sido este amor que siento por ti, se que despoblarás los días al irte de mi vida, se que me quedare con el alma hecha trizas. Pero entiendo que nací en el mundo de manera diferente, puesto a perseguir una lejana esperanza que acaso sólo sea una utopía, inalcanzable como tal. Ahora te veré de muy lejos, relacionando cosas que te dije con estas que te digo ahora. Querré acaparar en mi desdicha la razón de la separación, y no podré hallarle sentido a lo que te digo; me separa el infinito, me separa el amor.Mi amor, no necesito para amarte que te sepas mi novia, o mi esposa, porque aún sin esos títulos te amare por siempre y eso tu lo sabes. No te veo yo en esos roles porque te siento un espíritu libre.Aunque para mí, esta forma de amar inevitablemente me llevara tercamente hacia la soledad. Porque llevo conmigo un corazón que se enamoró perdidamente de ti y no que no te olvidará jamás. Pero tus expectativas, amada, son tales, que ya me veo yo no cumpliéndolas. Una torre de promesas quise alzar para que no te vayas, y no podré retenerte porque es mi muerte la que tira de mí. Apenas me deja en paz algunas horas, me lleno de sueños imposibles. Pero regresa, regresa con la angustia y con los azotes de la sobriedad de un nuevo día. Las tormentas de mi corazón van a dar contra la serenidad de sus murallas y mi marea la tranquiliza. Salgo del tiempo y veo que nada tendrá sentido si no obedezco a ese llamado, esa voz que te quiere libre, libre de mi y libre ti.Hace días me decías que andaba muy callado, y es porque mi único amor, mi única Ilusión se va y me deja la muerte con su eterno silencio que hoy tiene sus dedos en mi garganta y hace huecos en mi voz. Ahora mismo de que pensarás que deliro, y sin embargo, lo que acabo de decirte es perfectamente comprensible en el idioma que habitualmente manejo con los míos.¡No mí amor! No cometas ese error; no te incluyo entre los míos, y no es porque no te ame, dulzura mía, es porque me refiero a aquellos que están ligados a ese destino de libertad del que te hablaba.Mi amor, tu estas en otra vereda, otro sendero, tus pies de tierra caminan con alegría los caminos de la tierra, tu belleza es iluminada por el medio día, tus manos de mármol fino trabajan mi mundo y lo hacen y lo deshacen sin mayores complicaciones.Mi amor, ya no soy un habitante de tu bosque, estuve de paso, tu casa jamás fue mía, tu sonrisa nunca vio mi rostro, hoy sólo me cobija el sol y me consuela la luna, dejaste huella porque fuiste mi tiempo, aunque la verdad nunca estuve en tu pensamiento, ni siquiera en tu mirada.Dirás que soy despiadado conmigo, aunque no concibas lo que te digo. Y al yo hacerme tanto daño, reviso mi vida y reflexiono seriamente si quiero seguir en este camino, buscando el amor que nunca se me ha dado.Y sí, me respondo que sí, que si seguiré porque acaso no tenga nada más noble que obedecer el grito de mi corazón, esa fuerza que a veces, como vocación, nos lleva de un lado para otro.Tuyo, pero libre.
Agonia
Agonía por este amor imposible, muerte... Lenta y callada vienes por mi. Agonía de no beber de tus labios, Por no oler de tu perfume. Todas las noches son de agonía porque no puedo adivinar que hay más allá... En la noche, en la oscuridad. No puedo saber más, porque estoy sin ti. La agonía es un misterio, un camino de soledad, es como la necesidad de hablarte y tocarte con pétalos de pasión... Sufrimiento de amor. Agonía de saber que estas en otro universo, donde tu belleza ilumina otro sendero, y el mío, mi universo, se contrae. Se hace pequeño... Llora. Justo antes de decirte buenas noches, te miro, y con una pequeña sonrisa; escapo de tu recuerdo. Agonizo otra vez.
Dime
Dime cuál es tu nombre, dime cuál es el nombre de tus ojos. Cual es el bronce de tu voz, La quemadura de tu caricia, dime como es la brutal dulzura de quererte. ¡Dime! ¡dime! ¿estoy ciego?
Dime tu nombre para que mi amor se abra como una ancha rosa en las tinieblas; le oigo llamar, oculto como una fuente en la entraña de la roca.
Ante mis ojos brillas como una constelación, y huyes como la música. Como la música me anegas y destruyes, como ella me pierdes y me esparces, lleno de tus reflejos, por el aire lleno de tus reflejos.
Quisiera haber nacido de tu vientre, haber vivido alguna vez dentro de ti, porque desde que te conozco soy más huérfano.
Quisiera que tu carne se acordase de haberme aprisionado, que cuando me mirarás, algo se te encogiese en las entrañas, que sintieras orgullo al recordar la generosidad sin par con que tu carne desanudaste para hacerme libre.
Todas las noches es igual, órbitas alrededor de mi cama y mi mente sigue colgada de ese beso ardiente que desvanece toda oscuridad.
Sí, se quien eres, pero sólo dímelo tu.
Carta de despedida
Se que no me escuchas, si quiera imaginas que cada noche estoy de pie junto a tu cama, observándote, cuidándote, amada mía.Este es mi corazón, pero no puedes ver como sangra, sintiendo como se le escapa la vida, sintiéndome golpeado por ti; lluvia cae sobre mi cuerpo, me ahogo en un llanto invisible para ti, no puedo decir palabras de amor y se que no estaré bien, ya no más y eso no es justo.Pero siempre te voy a amar, hasta el final de mis días, amada mía hoy se que mis dedos jamás correrán por el profundo negro tu cabellera, que ya no podré tocar tus labios de terciopelo, ni si quiera estaré cerca de ti sintiendo tu piel en el húmedo silencio que me consume.Cubreme con la suave tierra de tu cuerpo, con el aroma embravecido de tus senos, del remoto sitio indefenso.Que dulce la geografía de tu cuerpo, el blando ocio de tu vientre; que estupor ascender, despacio, con manos de niebla. Y me detengo un rato, me abismo, indago, esos labios que valen lo que dan a cambio, besos, promesas.Que maravilla es entrar al laberinto de tus ojos y salir indemne. Pero eso no basta; quiero entrar en ti y mirarnos una vez más, y por última vez ser uno, gota de luz o sangre o llanto, o amor, como un destello absoluto, vivo, simultáneo, como un egoísmo que te reclama toda.No entiendo este misterio, soy sólo un hombre. Tan sólo alcanzo a decirte que tu luz brillara más allá del tiempo, que todas estas palabras no tienen ningún precio y nadie las puede pagar.Amanece, me tengo que ir, siempre vivirás en mi recuerdo, en mi vida. Escucha... Siempre estaré ahí, en algún lugar de tu memoria, esperándote... Por siempre.
Cada noche frente a tu cama
Cada noche es igual, esta soledad de mil años termina entrando a tu puerta, y al caminar hacia tu cama y ver tu cuerpo frágil, perfecto, desnudo, no pude decir nada. Sólo pienso que es ahí donde quiero estar. Es en tus pechos de alabastro donde quiero estar, es en tu piel de mármol fino donde me quiero recostar y palmo a palmo disfrutar, y cada curva tuya recorrer. Tu desnudez, tus labios rojos poder saborear, hasta el hastío de la noche... Beber de ti. Que puedo decir, nada... Simplemente quedarme mudo delante de ti, y ver como crece mi deseo, mi temblor de manos, convertirme en tu depredador, y al final... Y Al final morderte, besarte, tocarte, arrancarte los nombres de tu cuerpo, desbaratar cada suspiro que no sea mío y con toda mi virilidad decirte que ahora soy yo y nadie más, solos tu y yo, tu gemir es mío, tus latidos son míos, tu, toda tu eres mía. Cada que entro a tu recámara me embriago de ti, mi alma recuerda el vacío que hay en mi cama por culpa de tu ausencia, y por más que intento dejar de perseguir tu imagen, tu recuerdo me sigue hablando en las noches vacías de tu presencia. Y estoy aquí frente a tu cama, como te lo prometí, siempre velando tu sueño, acariciando tu imagen, esperando a que en algún momento digas mi nombre. Amanece y tengo que irme, soy sólo un pensamiento que viaja hasta tu recámara, pero antes de irme te voy a confesar algo. Por alguna extraña razón, cada que vuelvo al papel, siempre escribo para complacer tu ausencia. Es como si quisiera ponerle ropa a mi soledad. Cada noche mi suspiro muere como un susurro en tu oído.
Así te besare.
Primero uno a uno como una hilera de gruesas gotas,Anchas gotas dulces, como cuando empieza la lluvia que revientan como claveles de sombra.Besos penetrantes como la noche glacial ,Besaré tus mejillas, tus pómulos de estatua de arcilla adánica, tu piel que cede bajo mis dedos para que yoModele un rostro de carne compacta idéntico al tuyo.Y besaré tus ojos más grandes que tu toda,Y que tu y yo juntos y la vida y la muerteDel color de la tersura de mirada asombrosaComo encontrarse con uno mismo,Que miran con gran golpe aturdidor.Besaré también tu cuello liso y vertiginoso como un tobogán inmóvil, tu garganta donde puede morderse la amargura.Besaré tus hombros construidos y frágiles como la ciudad de Florencia, y tus brazos firmes como un río caudal, frescos como la maternidad, amorosos aveces como el amor.Besaré tus manos incitadoras como la fiebre o blandas como el regazo de la madre del asesino.Besaré tus pechos, globos de ternuraBesaré sobre todo tus pechos más tibios que la convalecencia, más verdaderos que el rato y que la soledad, calientes como las ganas de vivir, con pezones de milagro y dulces alfileres que son la punta de donde pronto acaba la fuerza de la vida y sus renovaciones.Besaré mil veces tus pechos que pesan como imanes, tus pechos donde todo se resuelve, donde acaba la guerra, la duda, la tortura y las ganas de morirse.Besaré tu vientre firme como el planeta tierra, tu vientre misterioso, cuna de la noche.Besaré tu vientre almohada para la cabeza de un rey, tu vientre lleno de entrañas de temperatura insoportable.Tu vientre que urge como un horno o que esta tranquilo y pacificado como el pan, lleno de irresistible vértigo delicioso.Besaré tus muslos de catedral, de pinos paternales, tus muslos para ser acariciados como un recuerdo pensativo, tensos como un arco que nunca se disparará.Besaré tus inglés donde anida la fragilidad de la existencia, tus inglés regadas como los huertos mozárabes.Besaré tu sexo terrible, oscuro como un signo que no puede nombrarse sin tartamudear, como una cruz que marca el centro de los centros, tu sexo de sal negra, delicado y perverso, más profundo que el color rojo, emocionante como perder el sentido.Tu sexo triángulo sagrado besaré, besaré, besaré, hasta hacer que toda tú te enciendas como un farol de papel que flota locamente por la noche.Locamente... Así te besaré.
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