Ayer quería escribir un poema... Un escrito que rompa con las palabras y que me inspiren sólo tus recuerdos.
Escribir desde la primera frase, un poema que se inspire con nuestras manos juntas,
las tuyas y las mías, destruyendo el silencio y la distancia que hoy habitaba mi pecho.
Y hoy que el dolor esta lloviendo sobre mi rostro escribo lleno de amor... Abriendo despacio mis venas, separando la vida, de lo inerte. Escuchando el silencio que grita en mi interior sin inmutarse... ¡Cuanto te extraño!
Escribo hoy este poema sin fin como el tiempo, incesante como el latido de mi corazón. Porque hoy quiero escribir un poema capaz de estar a la altura de tu imagen donde pueda perderme y que tu me encuentres.
Escribo hoy este poema para deletrearte los días y las noches con tu nombre para que vaya contigo a todas partes, que te lleve y te regrese a mi como el aire, al mismo cielo.
Escribo hoy este poema... Profundo... Amoroso... Tierno y total como ninguno, que sea a la vez la muerte de todos los poemas para que la vida los resucite ante tus ojos. Porque ahora sólo escribo los lamentos que borran las páginas del silencio.
Mientras te espero...
Y yo soy otro poema que hoy tu no lees... Atravesado por la lluvia y la sequía de tu ausencia... Cerca de tu voz. Abriendo caminos para que te quedes y yo pueda quedarme contigo... Para devolverte mi alma...
Porque este cuerpo se muere de extrañarte. ¡Con amor!
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