jueves, 27 de noviembre de 2014

Recuerdos


Recordar que estuve enamorado es como recordar los cálidos atardeceres de mi juventud, extraordinarios, perfectos, como cuando el viento sopla con calma. 
Pasamos muchos días juntos, hablando de esto y de aquello, 
pasaron muchas horas, tantas como los minutos que pase contigo en el teléfono.
Recuerdo perfectamente la noche en que aprovechando la posada navideña, 
salté la barda de tu casa sólo para poder estar a solas contigo. 
Un beso y todo parecía iluminarse.
Tengo otros recuerdos, pero estos parecen transformarse en pequeños pedazos de nada, 
se desvanecen en el borde de mi cama.
Recuerdo que antes de ti tuve algunos amores; 
no, no me mal intérpretes, sólo quiero decirte que nadie dejó huella en mi.
Aveces, muchas de ellas, no entendía porque no podíamos estar juntos, 
creo que mi mente y todo mi ser estaban concentrados en buscar la forma de permanecer unidos; al final todo se conjugó y nos separamos.
Cuando me marché tuve que aceptar el hecho de que jamás volveríamos a compartir nada, 
sin embargo algo de mi humanidad o de mi corazón durante mucho tiempo te busco.
Fue mucho el tiempo que oculte esta parte de mí, se la oculte a todos, 
quería que nadie supiera que eras la mujer a la que todas las noches le dedicaba una poesía.
Recuerdo tu imagen sentada debajo del árbol, 
te miraba con pasión, 
esa misma que nos hacía olvidar el resto del mundo, 
que nos permitía hojear las páginas de nuestras almas, 
aunque la mía mucho más vieja que la tuya.
Siempre te escuchaba con atención, 
siempre te miraba con la misma intensidad, 
como con la que el girasol mira al horizonte; 
creo que nunca pensé que todo esto enfurecía a tus padres.
Aún recuerdo como eran tus besos, el sabor de tus labios, el olor de tu piel,
 la suavidad de tus caricias, cada curva de tu rostro era perfecta. 
¡No! Nunca pensé en hacerte mía, jamás paso por mi mente,
nunca acudí a ese deseo tan primario, 
sólo me bastaba tu presencia.
¿Cómo fue nuestro amor? En mis palabras, como la obra maestra de un gran arquitecto,
fuiste la culpable de mis letras. Ahora que recuerdo, 
no conozco un amor así como el que yo sentía por ti, 
y sinceramente no creo que se repita. 
Este sentimiento fue un invitado que se paseó por los pasillos de mi ser, 
se quedo por unos años y se marchó.

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veracruz, veracruz, Mexico